lunes, 9 de febrero de 2015

El retorno de la reina

No se si quedará alguien que me haga caso por aquí después de dos años pero para los que aún sigáis aquí... HE VUELTO!!! 
Se que merezco todo tipo de castigos crueles después de dos años de ausencia pero tendréis que perdonarme. Como ya sabéis, aquel trágico año en el que os dejé estuve estudiando en Inglaterra y en el colegio tenían bloqueadas todas las páginas que podían considerarse red social de algún tipo. Después de ese trágico año volví a España y fue uno de los años más raros de mi vida. Por algún motivo dejé de leer y de escribir. No se que me pasó en ese segundo trágico año que se me fue mucho la olla. 
Este año, temiendo un poco haber dejado de ser yo misma y sintiendo que había una parte de mí que estaba incompleta he decidido retomar la escritura, habiendo retomado la lectura mucho antes. 
Para demostrar que realmente quiero volver os he colgado el capítulo 15, que no es gran cosa para haber estado dos años en el horno, pero ES, que ya es decir.
Así que nada mis principes@s, espero que os guste y que si alguien aún se acuerda de mí no me pegue mucho...
Besos, 
Queen A.

CAPÍTULO 15



Llegamos, sorprendentemente, al parking del colegio. Aquello me extrañó puesto que Alexander me dijo que me llevaba a casa.
-¿Qué hacemos aquí Alexander?
-Hay algo que necesito que conozcas-dijo con el tono serio que tanto me gustaba.- Más bien alguien.
Yo le miré extrañada, pero le seguí sin rechistar fuera del coche. Estaba anocheciendo sobre la ciudad y las gradas de la pista de atletismo proyectaban una curiosa sombra sobre el parking. Había algo en esa atmósfera que no me terminaba de gustar. Atravesamos todo el parking por completo, yo seguía a Alexander un par de pasos por detrás. Parecía impaciente, pero no me transmitía ninguna inseguridad. Sabía lo que hacía aunque quería hacerlo ya.
No dejaba de darle vueltas en mi cabeza a qué podría ser aquello que atraía a Alexander Stain un sábado por la tarde al colegio y que quería mostrarme tan apremiantemente. Todas mis dudas se verían resueltas, pero como ya habréis deducido, soy bastante impaciente. La situación comenzó a parecerme cada vez más extraña cuando en lugar de entrar al edificio principal nos dirigimos al pequeño bosque, por llamarlo de alguna manera, que era realmente unos pocos árboles muy juntos, que había a unos pocos metros cerca de donde estaba la piscina exterior. Lo primero que pensé fue que quería que nos enrollásemos ya que aquel parecía ser el lugar al que todas las parejitas de mi colegio iban a darse el lotazo cuando tenían horas libres. Sin embargo, descarté esa idea la cabeza porque, seamos sinceros, ¿creéis realmente que Alexander se iría al bosque pudiendo pasearme por la calle? Yo no. Troté unos cuantos metros hasta ponerme a su altura porque Alexander, en su impaciencia, me había dejado atrás.
-Es aquí- dijo bruscamente al llegar a un árbol muy feo mientras ralentizaba el paso.
-Aquí… ¿Qué es exactamente lo que es aquí? Escucha Alexander, si me has traído aquí para enrollarte conmigo que sepas que no tienes que venir al bosque y que te consideraba mucho más origi…
-Calla. Scarlet, cállate y escucha- me cortó sin miramientos.
Y por supuesto, yo callé. No muy convencida de lo que estaba haciendo, pero aparte de tiempo, no perdía nada, ¿no? Fue entonces cuando comencé a oír un ruido. Algo que no encajaba con la brisa de otoño ni con el murmullo de las hojas meciéndose al viento ni con nuestra respiración. Era algo que no era natural pero que tampoco era ningún deporte que se estuviese jugando cerca de nosotros. No soy capaz de describirlo porque era y a la vez no era. Aquel ruido estaba pero de repente, si te centrabas en él, te dabas cuenta de que estabas escuchando el viento o las hojas o tu propia respiración.
-Alexander, ¿qué narices es esto? ¿Quién es esto?- pregunté sumamente extrañada.
El me miró, sonrió y dijo:
            -Preciosa, te presento a Soare Stain- y dio un gran salto sobre la hierba que rodeaba a ese árbol.
            Al oír el nombre de una mujer con un apellido como el suyo me entró el pánico. Pensé en su madre pero algo tan extraño comenzó a ocurrir que no tuve tiempo de analizar mucho la situación. El árbol feo cerca del cual Alexander estaba parado comenzó a temblar y el ruido que habíamos estado escuchando se acentuó. No sonaba muy alto pero por lo menos ahora se distinguía claramente.  Yo no supe cómo reaccionar pero Alexander se alejó del árbol y se puso a mi lado, por lo que supuse que no estaba en un lugar peligroso. Tan de repente como había comenzado, el ruido paró y el árbol desapareció. El árbol desapareció. Antes había un árbol feo y grande y ahora solo había hierba. No hay árbol. Genial. Estoy flipada o algo. Estaba a punto de gritarle a Alexander cuando el aire que había justo encima de donde debía estar el árbol comenzó a temblar muy suavemente, casi de manera imperceptible. Y fue entonces cuando vi a Soare Stain. O mejor dicho, su holograma.
            Soare Stain era definitivamente la madre de Alexander. Mismos ojos verdes y misma sonrisa pícara. Pero sobretodo era alguien que jamás imaginarías que dirige una organización mundial antiquísima y secreta. Me esperaba alguien más estilo Drew, gótica y tenebrosa, o con aspecto de militar del ejército. Sin embargo, Soare, con su pelo rubio cardado algo anticuado, su traje de ejecutiva millonaria de color blanco marfil y el collar de perlas al cuello parecía más bien alguien recién sacado de una serie de los 80. La esposa perfecta, la madre perfecta. La vecina perfecta que te lleva rosquillas a casa cada viernes a las 8 de la tarde. No sé si estoy trasmitiendo muy bien la sensación que me causó, pero para que os hagáis una idea, me sorprendió más el aspecto de Soare que el hecho de que un árbol acababa de desaparecer ante mis propios ojos.    
            -¡Hola querida! Me llamo Soare y estoy encantadísima de conocerte- dijo muy sonriente con un tono de voz algo agudo para mi gusto. Soare habló con tanta naturalidad que juro que cualquiera que nos oyese ni imaginaría que dirigía La Décima Secta y que me hablaba a través de un holograma en un bosque. ‘Muy inteligente’-pensé. Así que era así como se ocultaba. Nada, de ningún modo, haría a nadie sospechar de ella.
            -Scarlet Waltsen, te presento a mi querida madre Soare Stain- dijo Alexander con la misma naturalidad.
            -Querida, no sabes cuánto lamento tener que presentarme de esta manera y no poder darte dos besos. Pero en fin, todo son medidas de seguridad- comentó Soare tan tranquilamente.
            -Oh tranquila Soare, lo comprendo perfectamente, yo también me alegro de conocerte- dije intentando sonar todo lo normal que pude.
            -Por supuesto la Secta Sytel se ha encargado de todo este espectaculito del árbol y el holograma para que podáis comunicaros conmigo siempre que queráis desde el colegio o si estoy fuera de la ciudad, lo cual es muy habitual últimamente- recitó Soare.- Ah querida, me encanta que me llames Soare y no señora Stain. ¡Cuando me llaman así, se me baja el cardado del pelo de lo mayor que me hace sentir!
            La Secta Sytel es otra de las nueve Sectas conocidas. Para que os hagáis una idea es como la Secta Byrel pero todos sus integrantes son hombres. Son sectas hermanadas y aunque antiguamente formaban una sola secta se dividieron en lo que la historia sectista conoce como La Gran División. Una guerra interna de lo que era la Secta Luca que resultó en su división por seguridad y por cuestiones ideológicas. Miles de años después y con todo eso olvidado, las dos sectas se llevan a las mil maravillas y se dedican a lo mismo con un pequeño matiz. La Secta Syrel no tiene acceso a la variedad de hechizos de los que disponen las Byrel. Sin embargo, tienen una gran relación con la naturaleza, por lo que el hechizo del árbol y el holograma espiraba magia Syrel
            -Siento haberte molestado mamá, pero necesitaba que Scarlet te viese y tuviese una imagen de ti para que comprendiese que todo es real, que la lucha es real, que el levantamiento es real, que la guerra es real- culminó Alexander con un brillo fiero en los ojos que aún no había visto.
            -Oh por supuesto cario, tú nunca molestas- y se puso seria.- Scarlet, escúchame. Quiero que sepas que ambos confiamos en ti. Te explicaremos todo más adelante cuando hayamos hecho las alianzas necesarias. El mundo te necesita- de repente, cambió la expresión otra vez.- ¡Me gustaría tanto que vinieseis a cenar un día a casa! Lástima que no te puedan relacionar conmigo directamente. En fin, todo son medidas de seguridad- y se despidió alegremente.
            Esta vez, cuando el holograma desapareció, el aire no tembló ni hubo un ruido extraño. El árbol simplemente estaba allí de repente. No sé si Alexander lo habría visto aparecer pero yo desde luego no.





miércoles, 25 de septiembre de 2013

Capítulo 14

En cuanto salimos del restaurante,  Alexander prácticamente me arrastró hasta el coche y se ocupó de que me metiera antes de sentarse en el asiento del conductor.
            -¿Se puede saber qué narices te pasa?- le pregunté bastante irritada.-¿Por qué motivo me sacas así de Paolo’s? Es más, ¿quién te ha dado derecho para ha…
            -He visto el coche de Nina doblando la esquina y como sé lo bien que le caemos he creído conveniente no alegrarla demasiado con nuestra presencia.
            -Vale, ahora ya estoy más convencida de que no estás loco. De todos modos, ¿cómo es el  coche de la pelizorra esa? Más que nada para tenerlo en mente por los posibles próximos encuentros. No me gustaría tener que llevarme tu coche cada día- le dije sonriendo sarcásticamente. Los dos sabemos que en realidad me encantaría.
            -Es un descapotable plateado. Si tienes dudas de cuál es, mira a las llantas. El suyo las tiene rojas.
-¿Por qué no me sorprende?-  contesté muerta de risa.
                Entonces fue cuando Alexander se puso serio. No sé si ya lo había comentado, pero aparte de parecerme muy sexy cuando los chicos se ponen serios en plan ‘has-llegado-tarde-tenemos-que-hablar’, me preocupa bastante. Se veía claramente que estaba eligiendo las palabras para empezar a decirme lo que la diosa quisiera que me fuera a decir.
            -¿Sabes que esto no ha hecho más que empezar, verdad? Todo lo que has pasado este verano, todo lo que has tenido que aprender a la fuerza y toda la gente que has tenido que conocer no son más que las dos primeras líneas de una introducción de 20.
            -¿Por qué me dices eso ahora?-pregunté bastante sorprendida.
            -Porque necesitas saberlo. La gente espera cosas de ti. Gente importante que espera cosas importantes. Y me estoy refiriendo a los buenos.
            -Define importante y define los buenos.
            -Los líderes de las Sectas que se oponen a los Sangrientos. Los Protectores, los Byrel y las otras sectas de menor rango. Bueno, y nosotros, la Décima Secta.
            -¿Pero qué es lo que esperan de mí?- exclamé.- No puede ser tan importante.
            -Saben que no eres Escarlata, y no me grites -se apresuró a decir- porque tu vida no está en peligro de momento. La Décima Secta se ha encargado de hacer saber a las diferentes sectas sobre tu auténtica identidad. Todos los líderes de las sectas que consideramos aliados en una futura guerra, aunque no sepan que existimos, conocen tu secreto.
            -Vale, lo he pillado. No soy tonta y antes de que me arrastrases fuera de Paolo’s, los protectores me han dicho que quieren que destruya a los Sangrientos. Me he dado cuenta Alexander. Y me parece absurdo- y creedme, me parecía realmente absurdo.
            -¿Absurdo? ¡Para nada! ¿Cómo va a ser absurdo destruir la tiranía con la que los sangrientos gobiernan el mundo? ¡Todo el terror y el dolor que causan cada día desaparecerá para siempre y tú, yo, nosotros podremos ser libres!- prácticamente aulló Alexander mientras le brillaban los ojos.
            -No es eso lo que me parece absurdo. A lo que me estoy refiriendo es al hecho de que esperan que yo destruya a nada más y nada menos que la mayor, más fuerte y más peligrosa secta que el universo ha conocido.
            -Es magnífico. Tú eres la persona que más fácil puede acceder a los planes de Drew y de Nina. ¡Eres la mejor agente infiltrada que jamás hubiéramos podido tener! Es un plan perfecto, Scarlet, perfecto- concluyó claramente entusiasmado.
            -Ya, ¿y si no quiero? ¿Y si me niego? Al fin y al cabo, es mi vida, ¿no?- pregunté ansiosa por conocer su respuesta.
            -Eso es imposible, ¿quién no querría tener ese honor?- dijo Alexander como si lo que yo acababa de decir fuera la mayor estupidez que había oído en su vida.
            -Yo. No quiero salvar al universo. Ni al mundo, ni siquiera sé si quiero salvar al país. Lo único que quiero ahora mismo es salvar a mi hermana de mi propio padre que de un momento a otro intentará matarla. También quiero tomar batidos en Paolo’s cada día, ir al colegio y después a la universidad. Quiero salir de fiesta, divertirme y de vez en cuando comerme un chupa-chups con Abi en la gradas. No quiero ser como todo el mundo, quiero ser yo y vivir mi vida- concluí conforme se me acababa el aire.
            -¿Y qué te crees que quiero yo? ¿Andar de un lado a otro como mensajero de mi madre? ¿Tener que cambiar de ciudad cada año para que nadie me descubra y me mate? ¿Hacerme el ignorante cuando en realidad sé más que cualquiera? ¿Ir por la vida como una especie de informador ninja de mi segunda vez mencionada madre? ¿Tener que…
            -Me encantan los ninjas. En serio- le corté. Alexander se rio.
            -Odio todo lo que te acabo de decir, ¿pero sabes qué?- me dijo sonriendo.
            -¿Qué?
            -Que gracias a todas estas cosas que odio, te he conocido. ¿Y sabes qué más?
            -Dime.
            -Tú me has dado esperanza para terminar con esto. Déjame que te devuelva esa esperanza en forma de ganas ara luchar, que a mí me sobran.
            -Eres un hombre, no esperaba menos de ti –y me eché a reír.
            Y creo que en ese preciso instante me di cuenta de lo mucho que podía llegar a querer a ese chico. Y no porque fuera romántico hasta resultar cursi, sino porque le conocía desde hace dos días y ya le escuchaba como si fuera un amigo de toda la vida. Tenía algo especial, algo que me hacía atender a todas y cada una de las palabras que decía. Era completamente contrario a mí. Miraba el lado positivo a todo y me di cuenta de que necesitaba hablar con alguien que me mostrara lo positivo de lo que me estaba pasando, y ese alguien era Alexander. Sin mencionar lo guapo que era.
            -Me alegro de haberte conocido Alexander. Vamos a ser un buen equipo de superhéroes. O de ninjas, lo que tú prefieras –le dije sonriendo.
            Entonces el salió del coche, dio la vuelta hasta llegar a mi lado, abrió la puerta y tiró de mi para que saliera. Me abrazó y estuvimos así unos cinco minutos sin exagerar. Simplemente me sostenía y yo a él. Y por muy extraño que me pareció, no fue incómodo. Después de esos cinco minutos, le separé de mí y le miré a los ojos.
            -Scarlet, cásate conmigo –dijo riendo.
            -¿No crees que vas un poco deprisa? Solamente lo digo por eso de que te he conocido hace dos días.
            -Para nada, si quieres ver lo que es ir deprisa, te lo voy a enseñar- me dijo luciendo su famosa sonrisa.
            Oh no, la sonrisa, ya la habíamos liado. Alexander me cogió de la cintura y me besó. Fue un beso de esos en los que rápidamente se detectaba el hambre de la otra persona por ti. Por la diosa, a Alexander le gustaba realmente. Pero claro, si dos personas como nosotros se besan, no se queda en beso y antes de darme cuenta ya estaba sentado en el asiento de copiloto y yo encima de él.
            El beso hambriento había pasado a beso apasionado y por primera vez nos estábamos dando el lote seriamente. Sus dedos ya estaban bajo mi camiseta y yo apenas podía respirar cuando me tocaba. Mi mano había llegado a su entrepierna y le oí gruñir de deseo a milímetros de mi oreja. Su lengua me quemaba la boca y más tarde el cuello. Me recorrió la espalda suavemente produciéndome escalofríos y gemí de placer. Noté como su ego masculino crecía con cada suspiro o gemido que yo soltaba y me reí mentalmente.
            Tristemente, cada cosa tiene su fin y supe que si ninguno de los dos paraba, aquello iba a terminar donde iba a terminar. Y solo le conocía desde hace dos días. ¿No era plan, no? Me aparté de él y se me quedo mirando extrañado.
            -Pensé que me ibas a enseñar cómo ir deprisa con el coche. Aunque esto tampoco ha estado mal.
            Me sonrió y con la rapidez y facilidad que le caracterizaba, pasó a su asiento.
            -Eso también puedo hacerlo.
            Arrancó el coche y salimos disparados.


            

martes, 16 de julio de 2013

Capítulo 13

Salimos de la misma manera por la que habíamos entrado, esta vez con una compañía bastante más agradable y distinta. Alexander me mandaba callar cada vez que intentaba decirle algo durante el viaje, supongo que sería porque nos podrían oír mientras estuviéramos en aquella tierra vacía. Cuando finalmente llegamos a su coche, su reluciente y negro coche, me miró y me hizo un gesto animándome a hablar.
-¿De verdad me ha citado la Décima Secta o era un truco para sacarme de allí?
-Te han citado realmente, jamás me arriesgaría a intentar engañar a las tres soberanas con una nota falsa, pero la cita no es para hoy, es dentro de dos días, así que en parte ha sido un truco para sacarte de ahí- dijo mientras se arrancaba aquella espesa barba. Claro, era falsa.
-Pues gracias, me estaba empezando a agobiar- comenté aliviada.
-Por cierto, ¿aún quieres ir a ver a los protectores? Me llamaron y me cambiaron la reunión para esta tarde así que los podemos ver tranquilamente en una media hora.
-¿Esta tarde? ¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo llevo reunida con las reinas?- pregunté extrañada.
-Son las 6 de la tarde Scarlet, el tiempo para ellas pasa mucho más despacio- dijo Alexander.
-¿Me lo dices en serio? Pues que guay…- dije alucinada.
-Será mejor que nos pongamos en camino. No me hace mucha gracia estar parado delante de la sede de la Secta Sangrienta. Te he traído ropa para que te cambies porque he supuesto que no querías ir a ver a los protectores con ese look de diosa vengativa, ¿no?- dijo Alexander mientras sonreía.
-Gracias. ¿Dónde me cambio?- pregunté.
-Preciosa, o te cambias en el asiento delantero o en el trasero, te voy a mirar igual pero hay más espacio ahí atrás- se rió mientras me miraba.
-¡Qué no me llames preciosa!- le grité mientras saltaba al asiento trasero y él reía de nuevo.
            Abrí la mochila que me había traído Alexander. Dentro había unos vaqueros oscuros de cintura alta y mi camiseta negra de Queen, la que me encantaba porque los tirantes se abrían hasta la cintura. También había unas manoletinas negras. Por esta elección de vestuario asumí que a Alexander le gustaba la ropa oscura. Me giré para que cuando me estuviera cambiando solo me viera la espalda. Me quité todo lo que llevaba, me puse la camiseta por dentro de los vaqueros y me calcé las manoletinas. Por último, me quité la diadema de rubís que llevaba y guardé todo dentro de la mochila, que esta vez estaba a punto de explotar. Cuando estuve lista, salté al asiento delantero.
-Pensaba que no te ibas a dar la vuelta. Te tenía por una de esas chicas a las que les gusta que les miren- me dijo con un intento de voz seductora.
-Concéntrate en la carretera- contesté mientras me reía.
-Venga vale. Para que lo sepas, te llevo a uno de los lugares más bonitos de esta ciudad, casi hemos llegado.
-Alexander, se trata de la seguridad de mi hermana, me da igual si vamos al vertedero, ¿sabes?- dije un poco irritada.
-¿Por qué siempre llamas a la gente por su nombre completo? La única persona a la que le acortas el nombre es a Abigail- me preguntó de repente.
Aquella era una pregunta que me sorprendió bastante, aunque me di cuenta que tenía razón. Llamaba a la gente por sus nombres completos, jamás por su apellido o por un apodo. Abi era la única a la que de vez en cuando acortaba el nombre.
-No lo sé pero seguramente será porque la gente en la que confío totalmente escasea y para mí los apodos son una cuestión de confianza- digo bastante convencida de lo que estoy diciendo.
-Me parece justo- dice encogiendo los hombros.- Hey, ya hemos llegado.
Y para mi sorpresa, estamos frente a Paolo´s.
-Bromeas, ¿no? ¡Este sitio es como mi segunda casa!- dije etusiasmada.
-¿De verdad? Pues vamos dentro que los protectores nos están esperando.
Entramos en el restaurante y una decena de empleados me saluda en italiano. Me doy cuenta de quienes son los protectores enseguida. Están sentados en una esquina así que vamos hacia ellos y nos presentamos. La mujer, de unos 23 años es de mi altura, tiene el pelo rojo frambuesa (o quizá cereza) y tiene una sonrisa deslumbrante. Es de esas personas a las que quieres sonreír y ser su amigo. El hombre también parece muy amable. Tendrá alrededor de unos 45 años. Es alto, moreno y con un rostro imperturbablemente sereno.
-¡Buenas tardes Scarlet!-dice la mujer mientras me da un abrazo relativamente fuerte para su constitución. –Estaba deseando conocerte. Mi nombre es Cherry y soy el agente número 021 de la Secta Protectora. Mi compañero se llama Vincent y es el agente 005, miembro del consejo. La secta ha enviado a dos de los agentes superiores dada la gravedad de la situación.
-Muchísimas gracias a los dos, no sabéis lo importante que es esto para mí- contesté.
-Hemos atrasado la cita hasta ahora porque estábamos asegurándonos de que tu padre no pudiera volver a la ciudad este fin de semana para darnos algo más de tiempo para preparar la situación. Debes saber que los Huntex no saben aún que tu hermana es una Galy y por lo tanto no le han asignado un cazador, de momento está a salvo- dijo Vincent.
-Pero también queremos que sepas que tienen radares por todas partes espías donde menos te los esperas así que la situación no es ninguna tontería- continúa Cherry.
-Entonces, ¿Qué podemos hacer para protegerla?- pregunta Alexander.
-Bueno, la secta ha asignado a Cherry como su protectora así que ella va a estar las 24 horas protegiendo a tú hermana en cuanto finalice la reunión. Tendrá la ayuda de otros dos protectores ya que necesita dormir y comer pero quitando el tiempo para descansar y alimentarse, Cherry protegerá a tu hermana cada segundo.
-¡Y lo haré encantadísima!- dijo Cherry entusiasmada. Juraría que su pelo se había emocionado también y que ahora estaba más rojo.
-¡Jamás podré pagaros todo lo que estás haciendo!- respondí eternamente agradecida.
-Agradéceselo a Alex, es él el que tiene contactos- se rió Cherry.
-Además, si que puedes pagarnos. Destruye la Secta Sangrienta, Scarlet. Nuestro trabajo habrá merecido la pena si ellos pierden el poder. Ésa es la manera de pagarnos- dijo Vincent, y me di cuenta de la razón que tenía.
-Lo haré, créeme. No sé cómo ni cuándo, pero lo haré.
-Muchísimas gracias, de verdad. Os agradecemos todo lo que estáis haciendo y váis a hacer. Damos la reunión por concluida porque Scarlet y yo tenemos que irnos- dice Aleander.
-Gracias a vosotros, que duréis mucho porque hacéis una buenísima pareja- responde Cherry con una sonrisa angelical en la cara.
-Ah no, nososotros no…-empiezo a decir yo.
-¡Un placer!- me corta Alexander. –¡Hasta otra!

Y me arrastra fuera de Paolo´s dejándome con las ganas de despedirme y de tomarme un batido.

martes, 28 de mayo de 2013

Premio a un Blog Original

Sí, Blog Original con mayúsculas. Porque importamos. Y molamos mucho.
Muchísimas gracias a Crispi, de http://sieltiempollegatarde.blogspot.com.es/ ( blog Original donde los haya) por nominarme a este premio que circula en nuestro mundillo para señalar a los blog más originales. Voy a ponerme a contestar a las preguntas a las que ella a contestado y los blogs que yo nomine también tendrán que enfrentarse a estas preguntas.

¿Cuál es tu color preferido?
Ya, mi color preferido. Negro voy a tener que decir. Aunque el color burdeos (ese color rojo oscuro, el color granate de los vinos que parece sangre) me llama mucho la atención. Pero el negro me parece elegante, misterioso y muy tranquilizante.
Y que no me salte el típico gracioso diciendo: el negro es una sombra, no un color... (leer con voz de niña repelente).

¿Qué blog te inspira para seguir adelante?
Pues si tengo que ser sincera, ninguno. Hay otras cosas que me inspiran a seguir adelante. Aunque también es cierto que la gente que comenta lo que escribes, que lee tus capítulos y a la que tú lees ayuda a no cansarte de esta rutina de escribir, y además, te entretiene en los momentos más inútiles. He aprendido como sacar provecho de el simple hecho de escribir en un blog.

¿Qué crees que es imprescindible en un blog original?
Ésta es fácil. No hay nada que yo tenga más claro que el concepto de originalidad.  Original para mí es algo que no se repita. Eso, aplicado a un blog, significa que tiene que ser algo que yo antes no haya leído. Si es sobre hombres lobo, ya esta muy visto. ¿Moda? Hay miles de blogs sobre moda, pero en el momento en el que uno se diferencia de los demás por su contenido, pasa a ser original. 

Por eso, para que un blog sea original, asumiendo que es uno en el que alguien escribe una historia, tiene que contarme algo que jamás se me había ocurrido a mí o he leído antes. Una historia con nuevos personajes, criaturas o tramas. Por eso creo que yo cumplo ese requisito. (Admito que la parte de amor adolescente de mi libro no es original, pero es interesante.)

¿Cuál es el blog más bonito que has visto?
Bonito, visualmente hablando, de mis afiliados: http://comoelatardecerenprimavera.blogspot.com.es/
Y en cuanto a manera de escribir:
http://imaginacionescrita-april.blogspot.com.es/

¿Estás satisfecha con tu blog?
Contenta sí, satisfecha no. Me encantaría poder pegarme medio día escribiendo y que más gente me pudiera leer más a menudo, pero creo que voy camino a conseguirlo. También mataría por ser capaz de tener ideas brillantes, no solo ideas buenas como las que tengo ahora. Lamentablemente, no me llega el cerebro... Pero dentro de lo que cabe, estoy contenta con lo que he creado.

Venga, y ahora voy a nominar a mis blogs:

http://imaginacionescrita-april.blogspot.com/

http://destinyhopeesperanza16.blogspot.com/
http://macherieladyartiste.blogspot.com/
http://idlosprotectores.blogspot.com/
http://teenagerimaginativejournal.blogspot.com/

Crispi, te nominaría, pero como que ya has respondido a,las preguntas y tal... MUAC!!!!

jueves, 11 de abril de 2013

Capítulo 12



           Me giré rápidamente y vi que Nina no se había girado ni un segundo hacia la orquesta. Por primera vez, me alegré de que se diera esos aires de superioridad frente a los sirvientes del palacio. Me vinieron bien en aquel momento. Pero eso no significaba que no estuviera preocupada. ¡¿Qué diablos hacía Alexander allí?! Eso era lo que mi mente estaba gritando. ¿Qué cojones hacía él aquí? ¡No tenía sentido!
Y sí, era él, definitivamente. Su sonrisa, sus ojos y su expresión arrogante, con un pequeño matiz de preocupación que advertí en cuanto dejó de tocar. Eso sí, le recordaba con menos vello facial…

-Shala, tráenos otra botella, por favor-dijo Hegala, dirigiéndose a la mujer con el cabello dorado que estaba de pie en una esquina, la que nos había traído la primera botella.
-Es increíble lo pronto que se acaban las botellas de Kúlaj, deberías decirles a tus ángeles que preparen tamaño grande… -murmuró Iluna.
-¿No crees que deberíamos dejar de beber y empezar a hablar de cosas importantes?- replicó Beid.

‘No, por favor, sigamos bebiendo’, pensé yo.

-Os escuchamos-dijo Drew.
Miré de reojo a Alexander, quien había empezado a tocar una nueva melodía con su extraño violín. Nina seguía sin darse cuenta de que él estaba aquí. Y menos mal… Alexander no dejaba de mirar en mi dirección, y parecía estar tratando de decirme algo con la mirada, algo que yo no entendía.

-¿Cuál es la verdad que menciona la profecía?- insistió la superiora de mi secta.
-Veréis, hay dos grandes verdades que ni el mundo ni vuestra secta conoce. Verdades que nosotras sabemos, y no podemos desvelar. Nosotras gobernamos el mundo, no intervenimos en los problemas de los humanos, no podemos preferir a una persona por encima de otra, ni a una secta por encima de otra. Por lo menos, hoy no. Así que os hemos citado para daros a conocer la profecía. Queremos que sepáis que esta profecía existe, que sepáis que el mundo está ciego ante dos verdades, quizá tres. Y también queremos que sepáis que escarlata conoce dos de esas tres verdades, la dos más importantes para el futuro de la secta, y no va a desvelar ninguna, por su propio bien- nos anunció Beid.
-Como debe ser, es la diosa Escarlata, el egoísmo es una de sus virtudes, ¿o no Scarlet?- me dijo Iluna, con un tono arrogante como el de Alexander.

Yo asimilé lo que acababa de decir Beid. Acababa de salvarme la vida, básicamente. Sabían que yo no era Escarlata, y no se lo iban a contar a Drew. Sabían que la Décima Secta existía, y tampoco lo iban a desvelar. Aquello era alucinante, no iba a morir. Pero tenía que moderar mi entusiasmo, ya que ahora la Secta Sangrienta sabía que yo sabía lo que ni ellos ni el mundo sabían. Menudo lío…
Pero mi mente ya estaba trabajando de nuevo, ¿cuál era aquella tercera verdad de la que hablaban? ¿Quizá la identidad de la superiora de la Décima Secta? No, aquello ya lo sabía, a menos que Alexander me hubiera mentido… En fin, iba a tener tiempo para pensar, porque mi farsa seguía adelante.

-Pero entonces, ¿Escarlata no va a ayudar a la secta? –preguntó Nina.
-Ayudando a la secta desvelándoos lo que sabe, se perjudicaría ella misma, y es demasiado egoísta, no va a esperar otro milenio para renacer con todo su poder, ¿verdad Scarlet?- me preguntó Hegala.
 Y yo que creía que esta era la buena… Hacía las mismas preguntas impertinentes que la reina mala… Parecía que la pregunta ‘¿verdad Scarlet?’ era su preferida, me forzaban a hablar cada vez que ellas hablaban. Y me estaba empezando a poner nerviosa. Seguro que a Drew no le ha hecho ninguna gracia que no vaya a colaborar con ella…
-Puede que diga algo más adelante, si la situación me beneficia- contesté con toda la frialdad que pude. -Después de todo, nunca se deben enseñar todas las armas en la primera guerra.
-Si al final me vas a caer bien…- comentó Iluna.

Drew empezó a formular preguntas de repente, y yo tenía algo más importante que hacer que escucharla. Como mirar a Alexander e intentar averiguar qué hacía allí y qué estaba intentando decirme.
La música seguía sonando pero él no estaba tocando en esta parte. Siempre intentando disimular, miré en su dirección, solamente con los ojos, sin girar la cabeza en ningún momento.
Esta vez, él fingía estar afinando su violín, ninguno de los dos queríamos arriesgarnos a ser descubiertos, lo que a mí me faltaba para completar la colección de asumir riesgos extremadamente peligrosos que provocan una muerte segura… Alexander levantó la mirada hacia mí y me hizo un gesto con la mano, señalando a la puerta por la yo había entrado. Después, se señaló los labios y dijo algo. Yo le miré esperando que lo repitiera, esta vez preparada para leerle los labios. Esa vez lo entendí y miré a Nina, que estaba concentrada en las preguntas de su madre, para comprobar que seguía sin enterarse de que Alexander estaba allí.
Cuando volví a mirar a Alexander, este ya no estaba junto a la orquesta, sino que se había acercado a Hegala y le tendía un sobre. Me miró, y me guiñó un ojo. Yo supe que era su forma de asumir más riesgos que yo e intentar que alguna autoridad mundial le matase antes que a mí… es que a veces era más estúpido…

-Beid, acabo de recibir una nota del consejo, ya sabes tú cual-dijo Hegala.
-Querida, aquí todos, menos las dos humanas de la sangrienta, sabemos cual…-murmuró Iluna. Parecía que murmurar frases era su deporte favorito.
Hegala puso los ojos en blanco, suspiró y volvió a hablar.
-Piden audiencia con la diosa ahora mismo, y puesto que hemos terminado con ella, he pensado que podíamos dejarla marchar. Después de todo, es una diosa, no está al mismo nivel que las dos humanas. Tiene libertad para excusarse, ¿no?

Beid me miró fijamente y dijo:
-Claro, puede excusarse cuando quiera a partir de este momento. Quien sea que te haya entregado la carta puede acompañarla a la salida. Pero aún hay temas que me gustaría comentar con Drew y Nina, ellas no pueden irse hasta que yo así lo ordene. Escarlata, un placer, de nuevo. Creo que ya sabes dónde has sido citada y por qué. Así que no te demores.
-Así lo he de hacer, Beid. Mis soberanas, ha sido un placer, siempre lo será- y sin decir nada a Nina o a Drew, me dirigí a la salida. Pero antes de comenzar a andar, vi como Nina se giraba hacia la puerta y entornaba los ojos, extrañada. Esa fue la razón por la que empecé a andar muy rápido, sabía a quién estaba mirando, y sabía que lo iba a reconocer.


No quería otro riesgo en nuestras listas.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Capítulo 12

Es bromaaaaa este no es el capítulo 12 pero esta en el horno, y sólo os pido sinceramente que no me olvidéis, no olvidéis a vuestra sádica y romántica reina! Y bueno, creo que voy a tener que decir quien ha ganado el concurso... Ya es hora no?? Pero este no es el momento ni es la entrada así que... A leer otros blogs bloggeras!! A todos mis príncipes y princesas, os quiere
Queen A


lunes, 29 de octubre de 2012

No he muerto!

Hola mis queridos lectores! No podéis imaginar lo mucho que vuestra reina os ha echado de menos! Y que decir, que no, no me he muerto a pesar de todos los conjuros que Beid y Cerecilla hicieron para matarme... (que si, que os he pillado brujas...). Lo que ha pasado es que he estado a la aventura en Inglaterra, estudiando en un colegio inglés, el que por cierto me encanta y tendrá el honor de tenerme de estudiante durante todo este año y puede que el que viene. Claro, el problema de todo eso es que la red de internet del colegio tiene bloqueado blogger... AAAAHHHHH!!! LO  SE, PÁNICO... y ahora viene cuando todos os compadecéis de mi diciendo: mi reina! como has podido sobrevivir!! Lo sé, como he podido sobrevivir sin vosotros mis herederos al trono...? Y resulta que llego aquí y me encuantro con nosequé cosa de las nominaciones pululando por ahí... Y RESULTA QUE YA ME HAN NOMINADO! Esque no sabéis lo contenta que estoy! Muchísimas gracias a Rea, Crispi y a Cerecilla (no la entiendo, primero intenta matarme y después me nomina... )
Primero haré lo de Rea, porque sencillamente me quiere viva.

11 cosas sobre mi misma: (y esto sirve para las dos nominaciones)

1. Me llamo Aitana. Me gusta el chocolate con menta y  juego con barbies cuando me aburro.

2. Mi cuarto no es mi cuarto. Mi casa no es mi casa. Es todo mi biblioteca personal.

3. Toco el piano y hago ballet. No soy una estrella en ninguna de las dos cosas, pero me gustan, y lo intento.

4. Adoro Queen (el grupo). Aunque por fuera parezca otra cosa, tengo espíritu de rockera.

5. Me encantan las películas de Tim Burton, mi favorita es la novia cadáver.

6. Si tuviera que elegir una asignatura del colegio paara darla día tras día y hora tras hora sería la historia. Me encanta la historia, la veo como un gran libro con diferentes y reales historias.

7. Suelo estar harta de todo la mayor parte del tiempo.

8. Tengo una mente demasiado extraña hasta para comprenderla yo misma.

9. Tengo muy, muy mal genio. No quieres pelearte conmigo. Además las venganzas se me dan de miedo. Eso sí, adoro a mis amigas.

10. A pesar de todo, aún creo en que en alguna parte existe mi hombre perfecto, y la sola idea de que existe, aunque jamás le conozca, es maravillosa.

11. Todo el mundo dice que estoy loca. Pero después de todo, los que no somos estúpidos en este mundo estamos un poco locos.

11 preguntas que Rea ha formulado para mi:

1. Mi número favorito ha sido siempre el 5. ¿Por qué? Porque está en medio, tiene líneas rectas y una curva y además era mi número de lista en clase!

2. Mi día perfecto sería levantarme tarde y desayunar todo lo que me gustan, algo muy loco, como salmón a la plancha. Después atracar una tienda de libros. Retroceder en el tiempo a la tarde para ver un concierto de Queen. Y terminar el día con mi hombre perfecto imaginario, antes mencionado, comiendo palomitas en la fila de atrás del cine haciendo cualquier cosa menos ver la película mala por la que hemos pagado.

3. Mi canción favorita cambia según la época que mis sentimientos atraviesen. En este momento me obsesiona The Black Parade, de My Chemical Romance. Porque transmite tanto que no soy capaz de escucharla sin ponerme a saltar y a gritar como la loca que soy.
También me gusta muchísimo The Mess I Made, de Parachute, y eso se lo tengo que agradecer a mi amiga Dani, bloggera donde las haya.

4. Cuando no puedo más pueden pasar dos cosas. La primera es que explote, me ponga a gritar a todo dios y no haya nadie que me calme en dos dias. Y la segunda opcion es olvidarme de todo y poner la música alta. Pero no alta nivel tus padres aporreando la puerta para que la bajes. Alta nivel que los vecinos se tengan que mudar del ruido que hace. Tan alta que ni oigas a tus padreas aporrear la puerta, el camión de la mudanza o las sirenas de la policía que ha venido por las quejas de los vecinos. 

5. Soy lista, saco muy buenas notas y estudio cuando no hay otra opción. Pero definitivamente, no soy una empollona.

6. Me encanta salir con mis amigos y hacer el estúpido durante un rato para desconectar un poco. Pero muchos días también me gusta quedarme en casa y leer un buen libro.

7. Me gustaría ir y no volver... Lejos. Me gustaría ir lejos y no volver. Lejos. Sin especificar el lugar.

8. Que yo era la reina del infierno y mataba a una serpiente gigante para recuperar el trono. La cosa tiene futuro como novela pero cuando lo soñé me pareció taaaaan absurdo...

9. Yo siempre he creído que el amor es un tipo de amistad, al revés de tanta gente que cree que la amistad es un tipo de amor. Una vez dicho eso, que cada uno saque sus conclusiones.

10. Me gusta, siempre que esté segura de que lo que hago va a dar resultados y servirá para algo. Si no, aquí hay una servidora que no anda.

11. Bailar. Bailo ballet, y eso hace que todo lo que tenga que ver con el movimiento del cuerpo me fascine. Mi horrible voz cantando tampoco ayuda a que me guste cantar. Eso sí, yo canto igual.

11 cosas que Cereza quiere saber sobre mí para mejorar sus intentos de asesinato:

(la cuestión es que no ha puesto preguntas así que yo contesto a las que ha contestado ella)

1. Mi color favorito es el negro. Sin preguntar por qué.

2. He creado mi blog porqueya había leído sobre todo y estaba harta de el mismo tipo de historias. Y como me faltaba una historia sobre sectas, la he creado.

3. Mi gran sueño es retroceder en el tiempo para ir a un concierto de Queen.

4. Definitivamente, algo que requiera tirarse de algún sitio al vacío, como puenting o algo así.

5. Queen, sin dudarlo. Aunque puede que The Pretty Reckless me haga dudar... si, creo que me hace dudar...

6. Mi libro favorito en The Host, por Stephenie Meyer. Me encanta, es una de las pocas historias que se salen de vampiros-ángeles-demonios-hombres lobo.

7. Mi canción favorita es: (mirar pregunta 3 de las preguntas de Rea) XD

8. Realmente querida, eso me importa un bledo, de Lo que el viento se llevó.
Los que no somos estúpidos en el mundo, estamos un poco locos, de Queen A un día que estaba inspirada.

9. Escribir lo que me gusta y que le guste a más personas, todo eso reflejado en los comentarios maravillosos que me escribís.

10. El piano, o por lo menos lo intento.

11. Me gustaría viajar a Rusia. Pues porque sí.

(y ahora viene lo mejor, que hay tres preguntas más, así que son 14)

12. Sí, me gustan las películas románticas, pero las antiguas, esas que son tan exageradas que te hacen llorar hasta cuando pestañean.

13. Mi hobby preferido es leer. Si, yo creo que es leer.

14. Mi estación preferida es el invierno. Combina perfectamente con mi carácter, y además me puedo poner gorros, bufandas y guantes gorditos, y me encantan! Más que nada, soy una mujer del norte, el frío no es nada para mí.


Y tengo un problema, como Crispi tampoco ha escrito preguntas y las que ella ha contestado son las mismas que la de la fruta roja, no puedo darle una contestación personalizada como dios manda. Así que voy a improvisar algo:

11 cosas que Crispi quiere que yo me imagine que ella quiere saber sobre mí: (si lo habéis pillado)

1. http://ladecimasecta.blogspot.com.es
2. http://www.youtube.com/watch?v=HJ7-SdG9lKQ
3. http://www.hotelchocolat.co.uk/
4. http://www.youtube.com/watch?v=kDWgsQhbaqU

Bueno vale, no son once, pero son cuatro cosas con las que yo me siento relacionada. Espero que disfruteis todo:)

11 cosas que yo quiero saber sobre la gente para acosarles: (y esto también sirve para las dos)


-¿Cual es tu película favorita?

-Cuando comes helado, ¿de que sabor lo pides?

-¿Celebras Halloween? Si lo celebras dime como y si no explícame por qué.

-Si pudieras matar a tres personas sin que te pasara nada a ti, ¿a quién matarías?

-¿Que libro te hizo llorar mientras lo terminabas porque no querías terminarlo?

-¿Cual es tu asignatura preferida? ¿Por qué?

-Si pudieras ser amigo de cualquier persona que quisieras en el mundo, ¿a quién elegirías?

-¿Te has enamorado alguna vez? ¿Qué se siente?

-¿Por qué decidiste ponerte a escribir un día?

-¿Te gusta ir de compras? Es decir, ¿eres una fashion victim, como yo?

-¿Has pensado alguna vez en el día de tu muerte? Dime como te gustaría morir.


Y por último... Yo, Queen A, soberana de esta historia nomino a...


Una Mirada a las Estrellas, por Marina

Teens Journal, por Dani

Diario del Mar, por April

Hope, por Nina

En el Juego de mi Vida, por Criskti

Saga los Elementos, por Benjamin Simancas

Por supuesto, a Cerecilla, Crispi y a Rea, quiero saberlo TODO sobre vosotras.

sábado, 11 de agosto de 2012

ConConConcurso!

Hola a todo el mundo! No quiero ser pesada pero me gustaría recordaros el concurso que propuse hace unos días. Por favor, animaros a participar, que muchas de las que me leéis escribís muy bien y tenéis mucha imaginación. Para el que no se haya enterado todavía, repito.
El concurso es muy sencillo, consiste en inventar una secta. Dejaros llevar por la imaginación. Podéis inventar cualquier tipo de criatura para que la componga, crear un dios o lo que se os ocurra! Lo único que pido, nada de vampiros, hombres lobos, fantasmas y demás. Sed originales! Estaría muy bien que me escribiérais todos los datos sobre la secta que inventéis, como hizo Beid! Solamente escribidmelo en un comentario, en la entrada que queráis, y yo os contestaré con mi opinión. La idea que más me guste será la ganadora y tendrá el honor de crear un personaje para la historia. Ese personaje tendrá que pertenecer a la secta que haya creado, pero todo lo demás estará en sus manos! Por tanto, una pequeña parte de el ganador formará parte de esta historia. No voy a prometer un regalo superhipermegaultragenial para el ganador, pero seguro que se me ocurrirá alguna sorpresilla.
Dicho esto, he terminado. Disfrutad con el capítulo 11 y empezad a pensar en sectas.
Un beso a mis princesitas,
Queen A.

PD: No te impacientes, Nina, te llegará la parodia de la araña en cuanto vuelva de vacaciones!

Capítulo 11


Con tres imponentes mujeres sentadas en ellos. Los tres tronos eran completamente idénticos, con la excepción de que el trono central estaba en una posición más elevada que los otros dos. La verdad es que aquel panorama era precioso. La fuente, los espejos, los tronos y la tarima de cristal sobre la que se situaban los tronos eran algo de cuento. Pero para cuento, el que me iba a tener que inventar yo en breve.
-Bienvenidas a nuestro hogar-dijo con voz solemne la mujer que estaba sentada en el trono central. Las tres eran muy hermosas, pero ella transmitía algo más… Su pelo era pelirrojo y rizado. Tenía los ojos grises, los cuales brillaban del mismo modo que la piel del dragón gris. Llevaba puesto un vestido plateado de seda, atado al cuello y con la espalda desnuda. El vestido no era precisamente opaco y cuando le reflejaba la luz se adivinaba su cuerpo debajo de la tela.
-Recibimos vuestro mensaje y nos hemos presentado en cuanto nos ha sido posible- comentó Drew haciendo una pequeña reverencia.
-Agradecemos vuestra presencia Drew, Nina y Scarlet.-Que no me llamara Escarlata me dio muy mala espina. Eso lo había dicho la mujer situada a la derecha de la pelirroja. Aún no sabía sus nombres, pero tampoco los iba a preguntar. La mujer que acababa de hablar tenía el pelo tan rubio que parecía blanco. Rubio platino me dijo Abi una vez. Le caía detrás de la espalda como un río de hilos dorados y plateados. Sus ojos me fascinaron. Tan azules y sabios que de solo mirarlos te sentías muy inferior. No sé cómo, pero parecía que iba vestida a la vez que parecía que no lo iba.
-Sentaos- dijo la tercera mujer. Nada más decirlo, aparecieron unos sillones con cómodo aspecto detrás de nosotras. Nos sentamos y los sillones se elevaron hasta colocarse ligeramente por debajo de sus tronos.
            Esta tercera soberana era la que más miedo me daba. Tenía el pelo tan negro como lo era el dragón. Llevaba el flequillo recto Y exactamente los mismos ojos rojos que él. Ella llevaba un auténtico atuendo de diosa vengativa. Iba vestida de los pies a la cabeza con tiras de cuero colocadas estratégicamente por todo su cuerpo. En el brazo  izquierdo llevaba puesto un brazalete que se enrollaba en él y que lo ocupa por completo. Con la forma de un dragón.
            Ahora sí que he comprendido cómo funcionan las cosas aquí.
-Así que tú eres la famosa diosa Escarlata. Creo que ya te conocíamos. Me parece que disfrutamos de tú compañía unos cuantos milenios atrás- comenzó la pelirroja.
-En efecto, solicité audiencia con vosotras debido a una guerra con dioses menores- contesté. Me arriesgué a decir aquello, ya que según la historia que había leído, aquel fue el incidente que me llevó a conocerlas.
-Oh, vaya modales, ni me he presentado. Yo soy Beid, soberana de la Tierra. Y como podréis comprobar, ahora mismo es mi voluntad la que se cumple en el universo.
            Claro que podíamos comprobarlo.
-Mi nombre es Iluna y soy la soberana del Infierno. Se acercan tiempos en los que yo decidiré sobre vuestros destinos- dijo la mujer morena. Sí, la que daba miedo y me dio más.
-No le hagáis caso. Sus ganas de mandar son mayores que su maldad- comentó la rubia en tono amable. Sonreía.-Yo soy Hegala, y soy muy amiga del Cielo, encantada de conoceros- siguió manteniendo la sonrisa.
Está bien, os explicaré el funcionamiento de esto. Las Tres Soberanas reinan sobre todo y todos, pero sus reinados se dividen en periodos. Beid es la reina de la Tierra, y por tanto cuando ella reina, el universo permanece entre el bien y el mal. Las otras dos reinas se dedican a aconsejarla y a mantener el orden del universo.  Si Iluna reinara, no serían buenas noticias. El mal camparía a sus anchas por el universo y en la Tierra no habría más que catástrofes. Ahora bien, cuando Hegala se sienta en el trono elevado, la paz y la armonía se volverían algo normal para el mundo. Todo sería bueno y maravilloso, exceptuando las veces en las que algo le hiciera enfadar. La bondad bajaría de 100 a 95.
Todo este rollo de las ciudades, el que acababa de comprender, es fácil. Ahora están desiertas, pero cuando llegue el final de los tiempos, más conocido como apocalipsis, se llenarán. Los humanos más buenos llenarán la ciudad blanca, las peores personas tendrás que vivir en los túneles y aquellos que lleven una vida ni buena ni mala convivirán en la ciudad gris (como me he decidido a llamarla) en perfecta compañía. En resumen, que el cielo, la tierra y el infierno se transformarán en una ciudad. Todo esto es lo que llegué a averiguar. No creo que me equivocase. Si os preguntáis que ocurrirá con los ángeles y los demonios, no tengo ni idea. Lo más probable es que vivan en las ciudades, junto a los humanos. Pero igual algunos viven en el palacio. O igual me equivoqué.
-Es el momento de conozcáis el motivo de vuestra visita. Os hemos hecho venir para haceros conocedoras de la visión que tuve hace poco. Una visión que a mí y a Hegala nos preocupa, pero a Iluna no tanto. A la Secta Sangrienta le gustará bastante. O puede que no después de que os desvelemos algo. Primero, la profecía- habló Beid.

Cuando la diosa renazca por fin,
tiempos oscuros han de venir.
Cuando reine la oscuridad,
todos sabrán la verdad.

-Esa es la profecía de mi hermana- dijo Hagala.
-Una profecía que confirma mis sospechas. Tiempos oscuros se acercan, tiempos en los que yo reinaré y espero sean largos- se regodeó Iluna.
-Bueno, a mí me satisface oír esta noticia. Es una gran satisfacción que se vaya a oscurecer el mundo siendo yo soberana. Y debido a los principios de mi Secta, eso nos hará aún más poderosos. La diosa ha vuelto y sembrará el caos- dijo Drew completamente satisfecha. Nina tampoco estaba precisamente triste.
-Desde luego, haré lo que no he podido hacer durante tanto tiempo, pero aclaradme algo. ¿A qué se refiere la profecía con eso de la verdad?- comenté extrañada. Inmediatamente después de hablar me di cuenta de que verdad era.
            Ciertamente, había dos verdades que el mundo ignoraba. La primera, que yo no era la diosa Escarlata, o por lo menos, no me sentía así. La segunda era la existencia de la Décima Secta, si realmente existía. Porque no me fiaba totalmente de Alexander.
-Ese era el segundo punto a tratar. ¿Sabes una cosa Escarlata? A mis hermanas no les gustan los mentirosos. Puede que a Beid le resulten comprensibles, depende de la mentira pero a mí algunos me parecen hábiles y para nada despreciables. Pueden llegar a gustarme. Pero que tengan cuidado con mentirme a mí- escupió Iluna.
            Mierda. Lo sabían. Me habían pillado. Estaba muerta. Ojalá pudiera hablar con Alexander.
-Ignórala, no sabe ni lo que dice- comentó Beid.
-Antes de proseguir con esta reunión, no nos gustaría parecer unas anfitrionas desagradables. Escuchemos algo de música y bebamos una copa de Kuláj- le interrumpió Hegala. Menos mal, eso me daba más tiempo para pensar.
-Disculpadme, ¿qué es el Kuláj?-intervino Nina.
-Niña ignorante…-murmuró la mujer oscura.
-¡Oh, el Kuláj es una bebida deliciosa! La preparan los ángeles y lleva ambrosía, agua de miel y vino dulce. ¡Tiene burbujitas y un sabor absolutamente maravilloso!- contestó Hegala con brillo en los ojos. Se ve que le gustaba el Kuláj.
Beid chasqueó los dedos cuando Hegala terminó de hablar y los espejos de nuestra izquierda desaparecieron, dejando lugar a una larga fila de diferentes seres, que por lo visto servían en el palacio, con instrumentos que jamás había visto en las manos. Uno me llamo la atención en especial. Su forma era parecida a la de un violín, pero en lugar de tener las cuerdas tensas, se alejaban del violín formando espirales. El hombre que sostenía aquel instrumento, comenzó a soplar en las cuerdas y emitió un sonido magnífico.
En cuanto la música comenzó, Hegala sopló sobre su mano y después dio una palmada y los espejos del otro lado de la sala se abrieron dejando paso a un hombre moreno, a otro rubio y a una mujer de cabellos dorados. Llevaban una botella y seis copas que brillaban como diamantes.
Mientras nos servían el Kuláj, me volví a fijar en el hombre del violín raro. Tocaba su instrumento muy concentrado. No era muy mayor pero llevaba una barba no muy larga que le echaba unos años más. Su rostro me sonaba de algo, pero no sabía de que…
Cogí mi copa y probé la bebida. Era deliciosa, lo mejor que había probado en mi vida. Sabía tan bien, que hasta te llenaba de felicidad.
-¡Esto está realmente bueno!- le dije a Hegala.
-¿Verdad que sí?- me contestó muy satisfecha.
            Todas asentimos y dimos otro sorbo. Observé al hombre del violín de nuevo. Me resultaba tan familiar… De repente, me miró con sus ojos marrones y justo en ese momento paró la música. Yo aplaudí, el retiró el instrumento de sus labios y me sonrío. Le reconocí, y casi me atraganto al hacerlo. Un único pensamiento cruzó mi mente.
            Ojalá Nina no le reconozca.